Meditación y Atención Plena

En los talleres que imparto acompaño a los asistentes en un proceso meditativo mientras crean sus piezas. Me interesa que tomen conciencia de si mismos y que experimenten el arte de observarse. La importancia de la meditación radica en que aprendamos a observarnos sin juzgarnos, conseguir tomar consciencia de todos esos pensamientos constantes que pasan por nuestra mente y poder transformar aquello que nos perjudica.

“El principio de la meditación es el conocimiento de sí mismo. Cuando las actividades del yo han cesado, sólo entonces hay silencio. Ese silencio es la verdadera meditación y, en ese silencio, lo eterno se manifiesta”.

Krishnamurti

Haces más de lo que imaginas

Cuando te paras en un paso de peatones y esperas que el muñeco del semáforo se ponga en verde para cruzar, puedes estar  con los auriculares puestos escuchando música y mandando un mensaje  por Whatsapp  por el móvil al mismo tiempo. En ese mismo momento estás también “atento”  de no chocarte con  otras personas, de hacer los recados pertinentes si los hay y de llegar a tu destino final (el trabajo o nuestra casa). Acompañas todo esto con recordatorios de lo que viviste esa mañana, de lo que te dijo tu pareja ayer por la noche, de lo que vas a hacer ese fin de semana e incluso, es posible que se te ocurra una idea genial para proponerle a tu jefe. Todo esto al mismo tiempo ocurre en el minuto que esperas a que el semáforo cambie de color, y lo más sorprendente es que también estás atento a esto y cruzas cuando te toca cruzar.

Y esto no es todo, en ese mismo minuto tu mente está registrando más información: qué temperatura hace, cuantas personas están esperando contigo, si el jersey que llevas puesto pica, si estás cómodo en ese momento… La música que escuches a su vez generarán más pensamientos y recuerdos así como el tema de conversación del Whatsapp, que provocarán estados de ánimo y emociones diversas.

Todo esto ocurre y no te das cuenta.

Al final del día es posible que sólo recuerdes que le escribiste por Whatsapp a tu amigo mientras ibas al trabajo para avisarle que  llegarías más tarde a comer.

Tu mente hace selección por la cantidad tan grande de estímulos que recibe. De lo que recuerdas es de lo que eres conscientes. Pouedes contarlo y darle una explicación. El resto, que es la gran mayoría de información, permanece oculto en tu inconsciente. Pero toda la información que has recibido, así como los pensamientos y emociones que has generado  seas conscientes o no, te afecta, te daña, te beneficia y te hace actuar.

“Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú le llamarás destino”.

Carl Gustav Jung

Tus pensamientos, tu enemigo

Estás constantemente pensando y con un diálogo interior que no calla nunca. Te repites las mismas ideas una y otra vez, reforzando tus creencias. Los pensamientos a su vez son los que generan tus emociones. Puede que creas  que las emociones te las producen los demás o algún hecho concreto, pero lo cierto es que son tus pensamientos los responsables. Todo lo que tienes en tu mente, sea consciente o inconsciente genera pensamientos, emociones, reacciones y te controla la forma de hacer, de hablar y de vivir en definitiva. Funcionas de manera automática  en tu día a día y posiblemente pocas veces  te has parado a cuestionar el porqué de las cosas.

Así, no sabes porqué reaccionas de una manera determinada, porqué te pasa lo que te pasa y crees que eres víctimas de lo que ocurre afuera y culpas a los demás de lo que te ocurre. Si no sabes lo que piensas, ¿cómo vas a descubrir el por qué de tu enfado o tristeza?

Zona de ¿confort?

Resulta que eres el responsables de tu propia vida.

Esto es un gran alivio pero produce mucho miedo al mismo tiempo. Es mucho más fácil culpar al otro, quejarse y dejar la responsabilidad y el control de tu vida en manos de los demás. Dejas que tu felicidad dependa de otros.

Al funcionar de manera automática piensas que la vida es más sencilla, porque te preocupas menos por las cosas pequeñas y puedes centrarte en las más importantes. Normalmente las cosas que consideras pequeñas son las que tienen relación contigo y tu bienestar, en cambio  las “importantes” son las que tienen relación con los demás (tu trabajo, estatus social, quedar bien con alguien, etc).

Esto es lo que llamo estar en la zona de confort. Una zona en la que de “confort” realmente no tiene nada, en la que te conformas aparentemente con lo que hay (la mayoría de las veces acompañado de quejas y lamentos) y con miedo de coger las riendas de tu vida. La zona de confort te va matando lentamente, te anestesia y no permite que veas más allá.

Esta zona es terriblemente peligrosa, ya que es la creada por tu mente para que no te muevas de lo conocido. Para eso, te crea la sombra del miedo. Digo sombra, porque si bien existe un “miedo” natural a lo desconocido, un miedo necesario para la supervivencia, tu mente lo que hace es agrandar de manera aparente este miedo para asegurarse que no te vas a mover. Si te dejas atrapar, esta zona de confort se va aplicando a todas las facetas de tu vida: desde probar una nueva receta, cambiar de tienda de ropa, empezar a ir al gimnasio, hablar con desconocidos, inclusive  empezar a cambiar tu forma de pensar (quizás lo que más temes).

“Haced lo que teméis y el temor morirá”

Krishnamurti

Por suerte para ti hay una cura para esto, es lo que actualmente se llama Mindfulness, atención consciente o presencia plena.

Mindfulness o Atención plena

La atención plena  es el tomar consciencia del momento presente, del aquí y ahora. Significa estar consciente de tu respiración, de tu propio cuerpo, de la actividad que estés realizando en ese momento y por supuesto, de tus pensamientos, pero siempre sin emitir ninguna crítica ni ningún juicio. Se trata de observarte, como si fueras un espectador de tu propia vida, distanciándote de tus pensamientos, estados de ánimo, emociones. ¿Es esto posible? Por supuesto, requiere de entrenamiento diario, un entrenamiento que por su sencillez no le damos las personas ninguna importancia: La meditación. Con ella consigues aquietar la mente de esos pensamientos constantes, acallar ese diálogo interno y entrar en contacto con el silencio interior, que es tu alma, y conseguir una respuesta sanadora.

Siendo conscientes de lo que te dices y de lo que haces, puedes conocerte, aceptate y cambiar de tu vida aquello que te perjudica. Si practicas el hábito de observarte, cada vez te resultará más sencillo y se convertirá a su vez en algo mecánico y automático. Si te acostumbras a observarte sin juzgarte, simplemente aceptando la situación como es, te será mucho más sencillo vivir de forma más tranquila y en paz contigo mismo.

La importancia de vivir en el presente reside en que, es el momento único que tienes, el único momento en el que puedes pasar a la acción. El pasado y el futuro no existen, el pasado fue presente en su momento y el futuro cuando llegue será presente también. Si vives en el aquí y ahora no existe el sufrimiento, ya que las preocupaciones o la ansiedad (problemas de un supuesto futuro) o la añoranza o la culpa (problemas del pasado) no tienen cabida en el presente. El famoso Carpe Diem (vive el presente) viene a representar esto mismo, aunque se ha malinterpretado y mucha gente lo ha entendido como un permiso para vivir de forma irresponsable, dañando incluso a otros o a si mismos. Esto sigue siendo una forma de vivir inconscientemente y preocupados en realidad por el futuro, ya que temes que no puedas hacer todo eso que estás haciendo ahora (abusos con drogas o alcohol, obviar responsabilidades por divertirte “sólo se vive una vez”). Vivir en el presente no se basa en el miedo al futuro (eso es preocupación) sino, en aceptar que es el único momento real que tienes para vivir y que siempre será así. Aprendes a fluir con la vida, a aceptarla y a estar agradecido con ella.

La meditación

Ramiro Calle explica que la meditación es un método específico para desarrollar y entrenar la mente cultivando sus potenciales como la atención, la energía, el sosiego, la compasión, el contento interior, la lucidez, etc. Agrega también que la meditación es el arte de parar, de la detención consciente.

shiva-meditation

Estatua del dios hindú Shiva meditando sobre el río Ganges en Rishikesh, India

Hay diversas formas de meditación como sentir el propio cuerpo, tu respiración, observar como van pasando tus pensamientos (sin juicio), la visualización creativa, concentración en un punto específico (la llama de una vela por ejemplo), etc

Con la meditación consigues poner el foco de tu atención en ti mismo, así cuando estás en el día a día puedes darte cuenta de porqué y para qué suceden las cosas en tu vida. Ese foco ilumina tus sombras y te da la oportunidad de poder observarlas y comprenderlas,  sin emitir juicio, ya que en el momento que hay crítica hacia ti mismo no eres objetivo, no comprendes y no puedes cambiar o eliminar lo que te hace daño. Aprendes a seleccionar o cambiar tus pensamientos y tus acciones.

La meditación es algo más que la relajación. La relajación es algo meramente físico que puede conseguirse con un baño, por ejemplo, mientras que la meditación te transforma, te conecta y te cambia de forma progresiva. No sólo a ti mismo, sino a tu alrededor.

3 comentarios en “Meditación y Atención Plena

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